PRIORIDAD vs. NECESIDADYo sé que hay personas que necesitan muchas bendiciones en cuanto a la salud, en la familia, liberación de los vicios, prosperidad, y Dios también lo sabe, pero, si usted está sólo interesado en lograr esas bendiciones, aunque lo logre, usted será una persona a la que le faltará muchas cosas, ¿por qué? Porque usted debe hacer una separación entre aquello que es una prioridad y lo que es una necesidad. ¿Qué es prioridad? Es lo primero que se debe hacer. Por ejemplo, si usted tiene mucha sed y le dan un vaso sucio para beber agua, aunque su necesidad sea la de tomar agua, su prioridad sería primero lavar el vaso, luego saciaría su necesidad de beber agua, lo mismo es en relación a su vida. Todos tienen una necesidad, tener salud, prosperar, ser liberado, en n, pero la prioridad de todo ser humano es recibir una transformación interior, recibir a Dios en su vida para que Él le limpie, aclare sus pensamientos, y le haga una nueva persona; por otro lado, usted puede estar leyendo este mensaje, y aún así sólo querer resolver sus necesidades, sí, con certeza, usted puede lograrlo, al igual como puede beber agua en el vaso sucio y saciar su sed que es su necesidad, pero después de unas horas o días empezará a sentir malestar y hasta podría llegar a enfermarse. Eso es lo que vemos en la vida de muchos, pues son curados rápidamente, pero por no priorizar tener un encuentro con Dios y recibir el Espíritu Santo, aquella cura, bendición familiar, prosperidad o liberación o cualquier bendición que recibieron las terminan perdiendo con el paso del tiempo. Entienda que su prioridad deber ser la transformación interior que sólo Dios puede realizar. Él quiere transformar sus pensamientos, sus valores, pero ante todo quiere que usted le permita hacer esa transformación. De repente usted dirá: “pastor si Dios quiere transformarme, entonces que lo haga”, Él quiere amigo lector, pero sucede que usted y yo no somos robots a los que Dios dice “siéntate aquí o allí y lo hacemos mecánicamente”, eso no funciona así, Dios habla y cabe a cada uno de nosotros decidir si nos sentamos o no, es decir, Dios no le obliga a obedecerle, Él hace una propuesta y cabe a usted decidir. Hay gente que está tan necesitada de recibir un milagro que no ve nada más allá de eso, incluso, diariamente recibimos llamadas de personas que ven el programa de televisión y piensan que nosotros somos los que curamos, pero no es así, apenas somos un instrumento en las manos de Dios, aquellas personas quieren un milagro a como de lugar, aunque eso represente beber agua en un vaso sucio. Amigo, toda su vida se transformará, pero por favor, priorice el hecho de que Dios le transforme, entregue a Él sus deseos, sus pensamientos, su manera de ser, y esa transformación es lo que usted debe desear primero que todo en su vida, y después verá todas las otras áreas de su vida transformadas. Para que reciba esa transformación debe entender y decidir que es eso lo que realmente quiere. Esa decisión es algo personal. Al respecto de esa transformación Dios dijo: “Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra. (Ezequiel 36:26-27). ¿Usted sabe porque hay gente que está en la iglesia y no consigue perdonar, no consigue abandonar la mentira o los vicios? Se debe a que su interior no fue transformado, ¡esa es la verdad! Y estos que no fueron transformados son los mismos que al pasar el tiempo empiezan a creer que Dios no los quiere y que no los escucha, luego de lo que terminan por abandonar la fe. Dios está listo para transformarle, pero, usted que es dueño de su vida tendrá que decidir, si quiere la transformación o no. Recuerde, Él dijo que nos daría un corazón nuevo para poner por obra Su voluntad. Ese es el gran reto que hay que cumplir. |